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Resumen ejecutivo — Las 5 decisiones que definen 2026–2027
Introducción
Metodología y contexto del Think Tank
Kick Off — Imaginar el futuro para decidir mejor
Power Circle I — ¿Dónde está tu poder en 2026?
Challenge I — Cómo opero
Challenge II — De qué dependo
Challenge III — Sobre qué construyo
Challenge IV — Dónde compito
Power Circle II — Gobernar en 2026
Síntesis — Las decisiones que definen 2026–2027
Epílogo — Una oportunidad que no se repite
Agradecimientos
Las organizaciones no se enfrentan a un problema de acceso a tecnología. Se enfrentan a un problema de decisión.
La inteligencia artificial ha dejado de ser una cuestión de adopción para convertirse en una cuestión de cómo operar, cómo competir y qué no puede fallar.
A partir de la inteligencia colectiva generada en The Game Changers Lab — Spain Spring Edition, emergen cinco decisiones estructurales que definirán la capacidad de una organización para competir en el bienio 2026–2027.
La mayoría de organizaciones han iniciado la adopción de IA, pero no han logrado integrarla de forma estructural. El reto no es tecnológico. Es operativo.
¿Vamos a seguir experimentando o vamos a rediseñar cómo operamos?
La soberanía digital deja de ser un concepto técnico. Se convierte en una cuestión de control, riesgo y posicionamiento.
¿Qué capacidades son irrenunciables y cuáles podemos delegar?
Los modelos, infraestructuras y herramientas serán cada vez más accesibles. La ventaja competitiva estará en: el dato, la arquitectura, el talento, la capacidad de adopción.
¿Estamos construyendo soluciones o capacidades sostenibles?
Las organizaciones que están generando impacto no hacen más. Eligen mejor. Concentran inversión, priorizan casos críticos y evitan dispersión.
¿Dónde vamos a competir realmente?
El Consejo entra en una nueva fase. No decide qué hacer. Decide qué no puede fallar.
¿Qué decisiones son irrenunciables para el futuro de la compañía?
En un entorno donde la tecnología es abundante y accesible, la diferencia no será tecnológica — será de criterio.
Las organizaciones que lideren en 2026–2027 serán aquellas capaces de priorizar con claridad, concentrar recursos y tomar decisiones coherentes en un entorno de alta incertidumbre.
En un contexto marcado por la aceleración tecnológica, la presión competitiva y la creciente complejidad operativa, las organizaciones no se enfrentan a un problema de acceso a tecnología, sino a un problema de decisión.
Durante los últimos 250 años, la tecnología ha servido para amplificar la fuerza humana. Hoy, por primera vez en la historia, amplifica nuestra inteligencia.
La irrupción de la inteligencia artificial generativa —y, especialmente, la aparición de agentes capaces de ejecutar tareas con autonomía— ha marcado un punto de inflexión que está redefiniendo qué significa trabajar, cómo se organiza el poder dentro de las organizaciones y, de forma crítica, cómo se toman decisiones.
La velocidad de adopción de estas tecnologías no tiene precedentes.
Las organizaciones están avanzando en adopción, pero no en criterio.
Este documento nace para responder a esa brecha. No es una memoria del evento. No es una recopilación de ponencias. Es un playbook de decisión construido a partir de conversación ejecutiva real, con un objetivo concreto:
ayudar a las organizaciones a decidir mejor:
- cómo operar
- de qué depender
- sobre qué construir
- dónde competir
- y qué no puede fallar
Este documento trasciende el contexto en el que se genera. Se plantea como un marco de referencia para la toma de decisiones en un entorno donde la tecnología evoluciona más rápido que la capacidad de las organizaciones para integrarla.
Este documento se construye a partir de los insights generados en el encuentro:
The Game Changers Lab — Spain Spring Edition 25 de marzo de 2026
Una sesión diseñada como think tank de inteligencia colectiva, utilizando la metodología propietaria de The Game Changers Lab, orientada a transformar conversación ejecutiva en criterios de decisión accionables.
perfiles C-Level y primera línea ejecutiva — CIOs, CDOs, CISOs, CEOs y responsables de tecnología, datos e innovación representando múltiples sectores.
Este contexto permite una lectura especialmente relevante: no se trata de reflexión teórica.
Se trata de decisiones que ya se están tomando dentro de las organizaciones.
Los insights recogidos en este playbook no surgen de forma espontánea.
Se han construido a través de dos estructuras metodológicas complementarias, diseñadas para capturar tanto la dimensión estratégica como la operativa de la toma de decisiones.
Los Power Circles son espacios de conversación en formato reducido, diseñados para elevar el nivel de la discusión.
Su objetivo es:
Funcionan como un punto de partida que da coherencia al conjunto de la conversación.
Los Challenges son sesiones de inteligencia colectiva descentralizadas, con participación activa de todos los asistentes.
Cada Challenge se construye sobre:
Este formato permite trasladar la conversación desde la reflexión estratégica a la validación operativa.
El objetivo de este think tank no fue generar conclusiones cerradas ni posicionamientos teóricos. Fue cualificar criterios de decisión en un entorno de alta incertidumbre. Por ello, este documento debe leerse como:
Un marco de interpretación
Una síntesis de tensiones reales
Una herramienta para la toma de decisiones
Los insights recogidos no responden a una única visión, sino al contraste entre múltiples perspectivas que reflejan el estado actual del mercado.
Este playbook no busca ofrecer respuestas universales. Busca algo más relevante: ayudar a formular mejores preguntas y tomar decisiones más informadas en el contexto específico de cada organización.
La jornada se inició con una sesión orientada a anticipar escenarios y situar a los participantes en el contexto real al que se enfrentan las organizaciones.
Durante los últimos 250 años, la tecnología ha servido para amplificar la fuerza humana. Hoy, por primera vez en la historia, amplifica nuestra inteligencia.
La irrupción de la inteligencia artificial generativa —y especialmente la aparición de agentes capaces de ejecutar tareas con autonomía— no representa una evolución más.
Representa un cambio estructural y redefine:
La velocidad de este cambio introduce nuevas preguntas sobre cómo operar, gobernar y decidir.
Si el teléfono tardó décadas en alcanzar adopción masiva, Internet años y las plataformas digitales meses, la inteligencia artificial lo ha hecho en semanas. Esto introduce un nuevo escenario:
La velocidad de adopción de la inteligencia artificial generativa, por magnitud de usuarios, no tiene precedentes: lo que antes llevó décadas —como el teléfono— o años —como Internet— ahora ha ocurrido en cuestión de meses.
Porque la tecnología no incorpora valores por sí misma. Son las organizaciones —y quienes las lideran— quienes deben definirlos de forma deliberada.
La aceleración tecnológica introduce un reto directo para la dirección:
Gestionar la adopción sin perder control
Evitar dependencia no consciente
Asegurar impacto real en negocio
Esto implica incorporar de forma explícita:
No como elementos accesorios, sino como parte estructural del modelo operativo.
El cambio no es únicamente tecnológico. Es también:
Implica redefinir el trabajo, la relación con la tecnología y el papel del talento dentro de la organización.
Más allá del ruido, este momento representa una oportunidad histórica:
A partir de este contexto, se plantea la pregunta que articula todo el documento:
El Power Circle I reunió a perfiles de negocio y tecnología para abordar una cuestión estructural:
¿Dónde reside realmente la ventaja competitiva en un contexto donde la tecnología es accesible para todos?
Durante décadas, el poder empresarial residió en:
Hoy, ese poder se desplaza hacia tres elementos menos visibles, pero mucho más determinantes:
La arquitectura que sostiene el negocio
El dato que lo alimenta
La inteligencia que lo optimiza
La ruptura
La tecnología deja de ser ventaja competitiva en sí misma. En un entorno donde todas las organizaciones pueden acceder a las mismas plataformas, herramientas y modelos, la diferenciación ya no se construye desde el acceso, sino desde el uso.
No gana quien tiene la mejor tecnología. Gana quien decide mejor cómo utilizarla.
Las organizaciones dejan de ser consumidoras de tecnología para convertirse en sistemas capaces de:
La inteligencia artificial amplía la capacidad de análisis, pero no sustituye el criterio. La competitividad dependerá de:
La capacidad de interpretar
La capacidad de decidir
La capacidad de ejecutar con criterio
Este cambio introduce una implicación directa sobre el talento.
trabajadores necesitarán formación en capacidades tecnológicas como IA, big data o ciberseguridad antes de 2030
Informe sobre el Futuro del Empleo 2025 — Foro Económico Mundial
De ello dependen decenas de millones de nuevas oportunidades laborales.
Las organizaciones deben realizar una introspección clara:
Qué procesos tiene sentido automatizar
Cuáles deben mantenerse bajo supervisión
Dónde reside el valor real del negocio
El cambio de paradigma obliga a replantear cómo se construye la ventaja competitiva. No se trata de adoptar tecnología de forma indiscriminada. Se trata de decidir:
Esto introduce un nuevo tipo de liderazgo: más centrado en decisión que en ejecución, más enfocado en criterio que en capacidad técnica.
En esta sesión de inteligencia colectiva, el Challenge abordó una de las cuestiones más críticas en la agenda de los líderes digitales:
¿Cómo transformar iniciativas de inteligencia artificial, hoy mayoritariamente en fase piloto, en capacidades operativas escalables y sostenibles?
La conversación se enmarca en un contexto de aceleración sin precedentes. La IA deja de ser una ola tecnológica para convertirse en una “sacudida tecnológica”, impulsada por cambios simultáneos en modelos, infraestructuras, hardware y dinámica de mercado.
Las organizaciones ya no se preguntan si adoptar IA
Se preguntan cómo operarla.
Sin embargo:
El problema no es empezar. Es operar con IA de forma estructural.
La decisión arquitectónica: más allá de lo técnico
Durante el Challenge, el debate entre infraestructuras cloud, entornos on-premise y modelos híbridos apareció de forma recurrente.
El cloud se consolida como el estándar de adopción por su rapidez y accesibilidad. El on-premise emerge como alternativa en contextos donde el control, la eficiencia económica o la soberanía del dato son críticos. Los modelos híbridos se posicionan como el enfoque más extendido, combinando ambos en función del caso de uso.
Sin embargo, la conversación reflejó que esta decisión está condicionada por múltiples factores:
En este contexto, la arquitectura deja de ser una decisión técnica para convertirse en una decisión estructural sobre cómo quiere operar la organización.
El debate entre cloud, on-premise y modelos híbridos aparece de forma recurrente:
• Cloud → rapidez y accesibilidad
• On-premise → control y soberanía
• Híbrido → combinación según caso de uso
No es una decisión técnica.
Es una decisión estructural sobre cómo quiere operar la organización.
Los sistemas legacy siguen siendo el principal cuello de botella. La integración con ERPs y sistemas cerrados es la “última milla” que frena la escala.
La IA ya resuelve lo complejo.
Pero la integración bloquea el valor.
Patrón recurrente:
La herramienta funciona, pero pierde uso cuando no responde con precisión.
El problema no es la herramienta.
Es el contexto que la alimenta.
Las iniciativas se fragmentan:
• Tecnología impulsa
• Negocio adopta
• Legal restringe
La IA no puede ser una función aislada.
Requiere impulso ejecutivo.
Y un modelo de gobierno claro.
La mayoría de organizaciones no han logrado estandarizar procesos críticos mediante IA.
Los avances se concentran en automatizaciones parciales y tareas de bajo valor.
La IA aún no ha penetrado el core operativo.
No estamos en escala.
Estamos en experimentación ampliada.
No todos los casos son resolubles con IA.
No todas las implementaciones generan valor.
Existe una sobreexpectativa en el mercado.
No todo debe resolverse con IA.
Elegir mal destruye valor.
Existe una distancia clara entre lo que es técnicamente posible y lo que es operativamente viable. La complejidad del negocio sigue siendo el principal factor limitante.
No todo lo que funciona en piloto es escalable en producción.
Coste de inferencia, consumo de APIs e inversión en infraestructura empiezan a ser factores críticos.
El coste actual no refleja el coste futuro.
La eficiencia en costes será un criterio estructural.
No se trata de automatizar procesos existentes, sino de replantearlos.
Intentar mejorar procesos actuales con IA puede ser un error.
La IA no optimiza procesos, los obliga a rediseñarse.
El análisis del Challenge permite extraer una conclusión clara:
el principal reto no es la tecnología, sino el modelo operativo de la organización
Las compañías están intentando incorporar capacidades de IA en estructuras diseñadas para otro contexto:
Esto genera una fricción estructural que limita la escalabilidad.
Además, emerge un cambio más profundo:
la IA no optimiza el modelo actual, lo cuestiona
El principal reto no es la tecnología, sino el modelo operativo de la organización. La IA no optimiza el modelo actual, lo cuestiona.
Diseñar arquitectura según control y dependencia
Priorizar la integración sobre la experimentación
Rediseñar procesos, no solo automatizarlos
Establecer un modelo de gobierno claro
Medir el impacto en términos de negocio
Incorporar la variable económica desde el inicio
Gestionar expectativas y seleccionar bien los casos de uso
Este Challenge pone de manifiesto que el reto de la IA en 2026 no será su adopción, sino su capacidad de operación real. Las organizaciones ya están experimentando, pero el verdadero desafío reside en integrar estas capacidades dentro del modelo operativo, superando legacy, fragmentación y falta de gobierno.
La pregunta deja de ser: ¿Dónde aplicamos IA?
Y pasa a ser: ¿Cómo rediseñamos la organización para operar con IA de forma estructural?
¿Integramos la IA en el modelo operativo o la mantenemos como capa adicional?
Adopción sin impacto en negocio.
Procesos rediseñados y alineamiento entre negocio, tecnología y gobierno.
En esta sesión de inteligencia colectiva, el Challenge abordó una de las tensiones más relevantes para las organizaciones en el contexto actual:
¿Cómo gestionar la dependencia tecnológica en un entorno donde la soberanía digital deja de ser un concepto teórico para convertirse en un requisito de negocio?
La conversación partió de una realidad compartida:
En este contexto, la soberanía digital deja de ser un debate conceptual para convertirse en una variable directa en la toma de decisiones.
Ya no es una discusión futura: es una preocupación presente que surge desde el negocio, no desde la tecnología. La soberanía empieza a incorporarse como criterio en las decisiones estratégicas.
→ Ya es una decisión presente
La soberanía digital se vincula directamente a la capacidad de generar confianza: en clientes, en la operación interna y en la continuidad del negocio.
→ La soberanía es confianza operativa
La soberanía ya no es solo dónde está el dato, sino por dónde circula, dónde se procesa y qué control real existe sobre ese flujo.
→ El control pasa de dónde a cómo
Cuando la IA pasa a formar parte del core del negocio, emerge la pregunta: ¿hasta qué punto podemos depender de terceros para capacidades clave?
→ La soberanía pasa a ser estratégica
Las organizaciones empiezan a distinguir entre dependencia no consciente y dependencia gestionada. La dependencia pasa de ser una consecuencia a ser una decisión.
→ La dependencia se decide
La soberanía digital no es una decisión tecnológica, es una decisión estratégica. Implica inversión, posicionamiento, desarrollo de capacidades internas y asunción de trade-offs. No se trata únicamente de evaluar retorno inmediato, sino de decidir el nivel de autonomía que la organización quiere tener.
→ La soberanía es una decisión de dirección
La regulación es necesaria pero introduce fricción. Se percibe una asimetría entre regiones que impacta directamente en la competitividad. Las organizaciones deben equilibrar cumplimiento, agilidad y capacidad de competir en mercados globales.
→ Competir implica gestionar regulación
La evolución hacia modelos más soberanos introduce mayor responsabilidad interna, necesidad de nuevas capacidades y resistencias organizativas. Aparecen barreras culturales: percepción de riesgo, dificultad para justificar inversiones y falta de alineamiento interno.
→ La soberanía exige cambio organizativo
La soberanía total no es alcanzable. Las organizaciones operan en un entorno interconectado donde siempre existirá algún nivel de dependencia. El reto no es eliminarla, es gestionarla de forma consciente.
→ La soberanía total no es alcanzable
Más allá de dónde están los datos, cobra relevancia cómo se conectan los sistemas, por qué rutas circula la información y qué grado de control existe sobre ese tránsito. Establecer conexiones directas, evitar redes públicas y controlar el flujo de datos introduce una dimensión adicional de control en seguridad, latencia, eficiencia operativa y confianza.
→ El control está en la interconectividad
El Challenge permite extraer una lectura clara:
la dependencia tecnológica ya no es una consecuencia, es una decisión
Las organizaciones operan en un entorno donde:
En este contexto, la soberanía no consiste en aislarse, sino en:
Definir qué es core
Diseñar la dependencia de forma consciente
Asegurar control del ciclo del dato
Incorporar la soberanía en la estrategia
Equilibrar regulación y competitividad
Evaluar la confianza como activo estratégico
Aceptar la soberanía como continuo
Este Challenge pone de manifiesto que la soberanía digital no es un estado, sino una decisión continua.
Las organizaciones que avancen en este ámbito serán aquellas capaces de:
La pregunta deja de ser:
¿Somos soberanos?
Y pasa a ser:
¿Estamos gestionando de forma consciente nuestras dependencias?
¿Qué debe estar bajo control directo?
Dependencia no consciente de proveedores
Dependencias identificadas y diseñadas de forma explícita
En esta sesión de inteligencia colectiva, el Challenge abordó una cuestión clave para la evolución de la inteligencia artificial en las organizaciones:
¿Sobre qué estamos construyendo realmente nuestras capacidades de IA?
Lejos de limitarse a una discusión técnica sobre datos o arquitectura, la conversación se desplazó rápidamente hacia un plano más estructural.
El punto de partida fue claro:
las organizaciones están intentando escalar capacidades de IA en un contexto donde los fundamentos no están preparados.
Estamos cambiando la rueda del coche mientras el coche va a 220 km/h
Esto introduce una tensión estructural:
La tecnología es la misma para todos. La diferencia está en la capacidad de adoptarla: cultura, madurez digital y preparación organizativa.
→ La diferencia está en la capacidad de adopción
El objetivo sigue siendo mejorar procesos y generar impacto en negocio. La mejor IA de una organización no es el modelo, es la curiosidad de sus personas.
→ La IA es un medio, no el valor
Mala calidad del dato, arquitecturas fragmentadas, silos organizativos. La IA no introduce estos problemas: los hace visibles y urgentes.
→ La IA amplifica la deuda existente
El dato ya no es solo bases estructuradas o reporting. Pasa a incluir conversaciones, contexto organizativo y conocimiento implícito que la IA generativa permite activar.
→ El dato es el activo diferencial
La tecnología base tiende a commoditizarse. La diferenciación no está en el modelo o la API, sino en cómo se utiliza, con qué contexto y sobre qué datos.
La tecnología, por sí sola, no genera ventaja competitiva sostenible. Al igual que ocurrió con ERP, CRM y cloud, la IA seguirá un camino similar. La verdadera diferenciación vendrá de la capacidad de integración, la calidad del dato, la velocidad de adopción y el talento.
→ La tecnología no es la ventaja
La IA está actualmente 'subvencionada', el coste tenderá a incrementarse y el consumo (tokens) es difícil de predecir. Se anticipa la aparición de modelos tipo FinOps aplicado a IA, donde el foco estará en optimización del consumo, eficiencia de modelos y relación coste-impacto.
→ La eficiencia será diferencial
Dado el nivel de incertidumbre, emerge un criterio clave: la flexibilidad. Las organizaciones deben evitar dependencias rígidas, decisiones irreversibles y arquitecturas cerradas. El contexto cambia demasiado rápido como para optimizar a largo plazo desde el inicio.
→ La flexibilidad es un requisito
La escala no vendrá de la tecnología, sino de la capacidad de la organización para usarla. Esto implica democratizar el acceso, habilitar a los equipos y crear entornos seguros pero abiertos. Dar acceso controlado genera más valor que restringir. El impacto viene del uso distribuido, no centralizado.
→ La escala depende de la organización
El análisis del Challenge permite extraer una conclusión clara:
el reto no es sobre qué construyo, sino cómo preparo mi organización para construir de forma continua
Las compañías tienden a enfocarse en:
Pero el verdadero desafío es otro:
construir las capacidades que permitirán escalar cuando la IA sea realmente estructural
Esto implica:
Priorizar personas antes que tecnología
Construir sobre el dato, no sobre la herramienta
Aceptar que la tecnología base será commodity
Diseñar para la flexibilidad
Incorporar la eficiencia como criterio estructural
Invertir en capacidades, no solo en casos de uso aislados
Redefinir cómo construye la organización
El verdadero debate ya no es tecnológico, es estructural. La IA no introduce un nuevo problema: acelera todos los problemas existentes y obliga a las organizaciones a enfrentarlos de forma explícita.
La pregunta clave deja de ser: ¿Qué tecnología utilizo?
Y pasa a ser: ¿Estoy construyendo las capacidades necesarias para competir cuando la IA sea commodity?
¿Estamos construyendo sobre tecnología o sobre capacidades diferenciales?
Inversión en soluciones que no escalan y pierden relevancia rápidamente.
Foco en dato, arquitectura y habilitación de equipos.
En esta sesión de inteligencia colectiva, el Challenge abordó una de las decisiones más estratégicas para las organizaciones en la era de la inteligencia artificial:
¿Dónde debemos construir capacidades propias y dónde debemos apoyarnos en soluciones generalistas?
El punto de partida es claro:
la tecnología está disponible para todos
Modelos, infraestructuras, plataformas cloud y herramientas de IA son, en gran medida, accesibles y compartidas.
Esto desplaza el debate:
la ventaja competitiva ya no está en el acceso a la tecnología, sino en cómo se decide utilizarla
Tal y como se planteó durante la sesión:
Si todos utilizamos los mismos modelos de IA, ¿dónde reside realmente la diferenciación?
Los sistemas legacy, los datos distribuidos y las arquitecturas fragmentadas no son el núcleo del problema. La verdadera decisión es estratégica: dónde construir ventaja y dónde aceptar lo estándar.
IA generalista: rápida adopción, menor inversión, dependencia de terceros. IA propia: mayor inversión, mayor complejidad, ventaja estructural difícil de replicar. La clave: ¿qué parte de tu negocio necesita diferenciación real?
Las organizaciones con mayor impacto concentran la inversión en verticales concretos con impacto directo en negocio. Más IA no implica más valor.
No tiene sentido desarrollar todo internamente. 'Nadie construye su propio Excel, pero todos lo utilizan para competir.' La tecnología base será común. La diferenciación estará en cómo se utiliza.
La ventaja competitiva no reside en el modelo, sino en el contexto que lo alimenta: datos propios, conocimiento del negocio y experiencia acumulada difícil de replicar.
A diferencia del modelo, que tiende a commoditizarse, el dato sí se consolida como el principal activo estratégico. Sin embargo, emerge una realidad incómoda: errores históricos, inconsistencia y falta de gobierno. La IA no corrige estos problemas. Los amplifica.
El rol de los equipos es clave: entrenamiento de modelos, validación de resultados, adopción de herramientas. La IA no elimina la intervención humana. La redefine.Especialmente en entornos complejos, donde el conocimiento experto sigue siendo determinante.
Se identifican tensiones claras: inversión inicial vs retorno, coste creciente de uso, dificultad de estimar ROI. No todas las decisiones de IA son sostenibles a escala.
Soluciones actuales pueden quedar obsoletas en pocos años e inversiones pueden perder sentido rápidamente. Esto refuerza la necesidad de no sobreinvertir en capacidades sin ventaja diferencial.
La diferenciación no se construye desde cero, sino combinando: modelos generalistas, capas de datos propias, automatización específica y conocimiento del negocio. Es en esa combinación donde se construye el valor real.
La ventaja competitiva en IA no se construye desde la tecnología, sino desde la decisión. De adoptar tecnología a diseñar posicionamiento.
Las organizaciones que liderarán en 2026–2027 serán aquellas capaces de:
Distinguir lo que es commodity de lo que es core
Concentrar inversión en lo diferencial
Evitar dispersión en iniciativas sin impacto
Definir con precisión el core del negocio
Aceptar la commoditización de la tecnología base
Invertir selectivamente en capacidades propias
Construir sobre datos propios y contexto
Evaluar decisiones en términos de sostenibilidad económica
Diseñar para la evolución, no para la estabilidad
Integrar a las personas en el modelo
Este Challenge pone de manifiesto que el verdadero reto de la inteligencia artificial no es su adopción, sino su posicionamiento estratégico. Las organizaciones ya tienen acceso a la tecnología. Lo que marcará la diferencia será la capacidad de decidir dónde competir y dónde no.
La pregunta clave deja de ser: ¿Qué tecnología utilizamos?
Y pasa a ser: ¿Dónde queremos construir una ventaja que otros no puedan replicar?
¿Qué parte de nuestro negocio debe ser diferencial y qué parte puede ser commodity?
Dispersión de inversión y ausencia de ventaja competitiva real.
Concentración de recursos en áreas con impacto estructural.
El Power Circle de cierre reunió a perfiles de Consejo y primera línea ejecutiva para abordar una cuestión crítica: ¿Qué debe ser prioridad absoluta en la agenda del Consejo en 2026–2027?
La conversación integró visiones desde el gobierno corporativo, la tecnología y el mercado, con participación de:
Víctor López-Barrantes — Director General, NTT DATA Europe & Latam
Alberto Torres — Member, International Advisory Board, Adobe
César Romera — VP Marketing & Desarrollo de Negocio, Kyndryl
El objetivo no fue generar reflexión teórica. Fue aterrizar las decisiones que los Consejos deben empezar a tomar hoy.
El Consejo deja de supervisar tecnología. Pasa a decidir sobre ella. La tecnología deja de ser un tema operativo y se convierte en: modelo de negocio, riesgo estructural, capacidad de competir.
El Consejo no puede permitirse dispersión: capital limitado, talento limitado, tiempo limitado. Si todo es importante, nada lo es.
No si adoptarla. Cómo hacerlo sin perder el control: inversión, retorno, modelo de gobierno.
El mercado se fragmenta: tensiones regulatorias, redefinición de cadenas de valor, exposición a riesgo. Operar en la ambigüedad se convierte en capacidad clave.
No es un tema técnico. Es continuidad de negocio: impacto financiero, impacto legal, impacto reputacional.
El activo más valioso y más frágil: se construye en décadas, se destruye en minutos. La IA introduce nuevos vectores de riesgo. El Consejo necesita protocolos, no solo planes.
La única palanca real de transformación. Sin cambio organizativo: no hay adopción, no hay impacto, no hay ventaja.
Invertir en:
El enfoque correcto: No hacer lo mismo con menos. Hacer mucho más con lo que ya tenemos.
Cómo opero → modelo operativo
De qué dependo → soberanía
Sobre qué construyo → capacidades
Dónde compito → diferenciación
Priorizar con claridad
Concentrar recursos
Asumir renuncias explícitas
¿Qué no puede fallar en nuestra organización en 2026–2027?
Falta de foco y dispersión estratégica en el Consejo.
Agenda de Consejo centrada en IA, riesgo, talento y resiliencia.
No se trata de más tecnología. Se trata de decidir mejor.
Integrar la IA en el modelo operativo: de piloto a operación real.
La dependencia tecnológica pasa de ser una consecuencia a ser una decisión estratégica.
La tecnología se commoditiza. La ventaja estará en el dato, el talento y la capacidad de adopción.
No todo debe ser diferencial. La clave es elegir dónde concentrar la inversión.
La decisión ya no es qué hacer. Es qué no puede fallar.
Estos cinco ejes no son independientes. Forman un sistema:
No se puede decidir cómo operar sin entender dependencias
No se puede construir sin definir qué es diferencial
No se puede competir sin decidir qué no puede fallar
La ventaja competitiva no vendrá de optimizar cada uno de ellos de forma aislada. Vendrá de la coherencia entre todos.
Estamos en uno de esos momentos que solo se entienden completamente con perspectiva histórica.
Un momento en el que todo cambia a la vez:
La tecnología
El trabajo
Los modelos de negocio
La forma en la que se construye el poder
La inteligencia artificial no es una evolución más. Es un punto de inflexión.
Por primera vez, la tecnología no solo amplifica nuestra capacidad de ejecución, sino también nuestra capacidad de decisión. Esto introduce una oportunidad sin precedentes. Y una responsabilidad equivalente.
Durante años, la ventaja competitiva ha estado asociada a:
Acceso a tecnología
Escala
Eficiencia
Ese paradigma ha cambiado. Hoy, el acceso a la tecnología es prácticamente universal.
La pregunta relevante ya no es qué puede hacer la inteligencia artificial. La pregunta es qué vamos a decidir hacer con ella.
Este documento es el resultado de un ejercicio de inteligencia colectiva construido a partir de la participación activa de todos los asistentes a The Game Changers Lab — Spain Spring Edition.
Queremos trasladar un agradecimiento especial a todas las compañías que han hecho posible este think tank, contribuyendo no solo como patrocinadores, sino como agentes activos en la construcción de la conversación y en la generación de criterio desde la práctica:
Convotis
DE-CIX
Devoteam
Digital Realty
Fujitsu
Genesys
Intel
Izertis
Keepler
Kyndryl
Lenovo
Lutech
NTT DATA
NVIDIA
reb.AI
Red Hat
Zylon
Queremos reconocer especialmente la contribución de los profesionales que han participado activamente en la activación y dinamización de la inteligencia colectiva durante la sesión, siendo clave para la calidad y el impacto del resultado.
Antonio Cobos — AFR West/Central Digital Advisor, World Bank
Concepción López Ojeda — CIO, Congreso de los Diputados
Jorge Valero — Director de Aplicaciones y Datos, AEDAS
Kiko León — CIO, Iskaypet
Óscar Robledo — Planificación y Coordinación Informática, AEAT
Patricia Azcona Gutiérrez — CIO, MSD
Pedro Iván Montes — Experto en tecnología
Rafael Socorro - Head of Data & Advanced Analytics, ACCIONA
The Game Changers Lab es una comunidad de referencia para directivos y líderes digitales que buscan tomar mejores decisiones en entornos de alta complejidad. A través de formatos co-creativos, benchmarks entre pares y experiencias de alto impacto, activamos la inteligencia colectiva de las organizaciones para generar criterio, contraste y soluciones accionables.
Retos reales de mercado y negocio trabajados en formato co-creativo para generar soluciones prácticas y escalables.
Intercambio real entre perfiles directivos de distintos sectores, capacidades y realidades operativas.
Cada sesión está diseñada para generar criterio accionable y decisiones con impacto real en el negocio.
Si quieres seguir formando parte de la conversación, únete a la comunidad en
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